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martes, 13 de abril de 2010

Cartas a mi cuando era mas joven

Carta a mi misma cuando era mas joven.

Querida Alta:
Es tan difícil organizar mi mente para decirte las palabras que quiero.
Felicidades! Estas en el Primer Ano de la Carrera de Economía de la Universidad Católica Madre y Maestra. Cómo llegaste aquí? Cómo tomaste la decisión de que Carrera estudiar?
No sabes?
Parece que no te has preguntado estas cosas. Tú actúas basada en lo que sea mas complaciente para todos. Complacer a los demás: a tus padres, a tu novio, es lo que mejor sabes hacer.
Hace unos meses, cuando te graduaste del colegio de Bachillerato y con notas tan buenas que todos los profesores y algunos familiares te preguntaron, te pasó por la mente la idea de ser Doctora en Medicina, era un profesión tan prestigiosa y con tantas posibilidades, pero habías oído a tus padres expresar que tenias que estudiar en la Universidad mas cercana, para de ese modo poder vivir en tu casa paterna. De pensiones en la Capital ni hablar, y además a tí te hubiese dado mucha vergüenza y miedo tener que ir a vivir a otro lugar con extraños. La mencionada Universidad local no tenia la carrera de Medicina, así que optaste por una carrera que si estuviera disponible. Pero no le dijiste esas inquietudes a nadie.

Complaciente como siempre. En este caso con tu novio, muchacho formalísimo a quien tu mamá aprobaba y alababa copiosamente. Era el mejor muchacho del mundo, haría un esposo fantástico y tú ni pensaste nunca en lo que sería ser una esposa. Seguro estabas enamorada, si eso era. Aun así, pero no podías dejar de pensar en que no era realmente tu tipo físico, a veces ni te gustaba su aspecto. Y menos cuando alguna que otra amiga o compañera de curso te sugería que era viejo, aburrido o feo para tí.
Tú lo sabías, y en tu interior estabas de acuerdo con ellas. Pero era tu novio y estabas viviendo situaciones nunca antes vividas. Todo era nuevo. Era alguien aparte de tus padres y hermanos a quien ver cada día, alguien que te fuese a ver cada día, que te prestaba atención, que obviamente te hallaba bonita aunque nunca te lo dijese. Alguien con un carro propio que vivía deseoso de llevarte a lugares, aunque nunca solos, eso no era permitido. Alguien con un deseo de enseñarte lo que era el sexo, aunque eso a ti, te causaba mucha ansiedad porque siempre era en lugares públicos o con gente por los alrededores. El se empeñaba en tocarte por todas partes creyendo que no le estaban mirando, aunque esto solo lo creía él.
Tú por otro lado pensabas que era muy notorio y le decías NO, pero entonces sonreías y con esa sonrisa como que le dabas autorización, porque lo tuyo era complacer y no llevar la contraria.
Es que nunca tuviste coraje para decidir algo rotundamente. Cualquier persona o circunstancia te hacía cambiar de opinión. Es mas, creo que no tenias deseos propios, ni fuerza suficiente para decir NO, ni te atrevías a mostrarte como verdaderamente eras, excepto que ya empezabas por fin a elegir tu propia ropa.
Antes de los 16 no te era permitido escoger libremente y ni siquiera desarrollaste un gusto propio por no contradecir a tu mama.
Ella podía ser muy fuerte en cuanto a imponerte sus gustos.
La facultad de decidir que ropa te gustaba vino después de las vacaciones en New York, tus padres como regalo de 15 anos (en realidad ya tenias 16 cuando por fin te fuiste)te enviaron donde unos tíos que vivían en NY, y  trabajaste en la factoría de tu tío, ganando entre $60-$70 dólares a la semana. Dinero que usaste para comprarte nada mas que ropa y accesorios para tí. Por fin te veías linda. Ropa nueva. Fue cuando regresaste de NY que el joven? que llegó a ser tu novio te vió por primera vez, y desde entonces te perseguía a todas partes, y consentiste en ser su novia.
Por que te casaste tan de prisa? No pensaste en el futuro?

Ahora veo que insegura eras. Nunca te creiste que era verdad, nunca creiste que tenias algo bueno de verdad.  En vez de hacer buen uso tus cualidades para tu crecimiento personal. Te dejaste envolver, lo unico importante era guardar una imagen ideal para los demas, que te aprobaran en todo. Tomaste un camino muy acelerado sin estar preparada y sin haber vivido. Por ser BONITA eras una carnada muy atractiva a cualquier pez, por ser COMPASIVA tenías que salvar vidas y enamorados de no caer víctimas de un caso de rechazo y depresión (porque ese hombre que llegó a ser tu esposo no fue el único feo al que salvaste regalándole tu amor), por ser SUMISA no podías decir que no, por ser HUMILDE te conformabas con lo primero que se presentaba.

No te atrevías a tomar decisiones de ningún tipo, entonces porque tomaste la mas importante decisión de tu vida sin pensarlo? solo por hacer sentir bien a mami y papi y al muchacho de turno? No pensaste en que eras tú también una persona?
No es que este mal haberte casado con ese hombre, sino lo repentino que fue todo. Nueve meses de noviazgo, la mirada empañada, las horas y los días comprometidos a no ver a nadie mas. De la escuela y el control de tus padres, que te controlaban a mas no poder, al control de tu nuevo esposo. Ni siquiera te conocías a ti misma, no sabias lo que te gustaba o no. Que cobardía!
Si pudieras volver a la juventud te diría que por lo que mas quieras, te ruego, que esperes para el matrimonio. No solo mas tiempo, también mas vivencias. Te imploraría que te rebelaras un poco contra la custodia parterna y te marcharas a la Capital como hizo mucha gente, a realizar tu sueno, quizás a ser una Doctora, a tener otros novios, a vivir un poco.
Te imploraría que echaras una mirada de águila, una mirada que abarcara el futuro y el presente y te dedicaras a esperar un poco. A colmar tu vida no la de otros.
Lo mejor que podría decirte es que aprendieras a escuchar, discernir, escuchar, elegir, escuchar, callar, esperar, pensar en ti, escuchar, amar, ser parda en el actuar. Había tiempo de sobra...
Te guardo rencor por ser tan tonta. Ahora estoy pagando el precio. Y todavía no he aprendido del todo, hay hábitos que cuesta romper.
Esta carta va dirigida a mi misma antes y aun ahora, y muchas mujeres que como yo, no saben romper el yugo invisible de vivir para y por los demás. Basta de hacer las cosas para que otros las aprueben, nunca es tarde, aprendamos a liberarnos.
Hasta pronto

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